lunes, 28 de mayo de 2012

ENSAYO SOBRE LA PARTICIPACION Y LIDERAZGO EN RELACION CON LA PSICOLOGIA SOCIAL










                                                                            

La Participación y Liderazgo en Relación a la Psicología Social









Gestión Social
6° de Psicología Social
Lisseth Campos
Estudiante de la Facultad de Psicología



RESUMEN

El presente trabajo contiene una apreciación sobre las relaciones existentes entre el liderazgo y la  participación en cuanto a la Psicología Social, para ello hemos tomado en cuenta algunos conceptos y ciertos aspectos de cada uno de los términos para que al momento de analizar el texto nos resulte más fácil entenderlo y así poder obtener una información clara y pertinente de lo que trataremos de exponer más adelante.


Palabras clave: liderazgo, participación, psicología social.



INTRODUCCION
En cuanto al tema de las relaciones de participación y liderazgo con respecto a la Psicología Social podremos decir que el liderazgo es uno de los conceptos que más estudios ha tenido en la psicología como tal, puesto que este hace referencia a la capacidad que tiene un individuo para para influir en el grupo de personas; algo que en la psicología social tiene mucho que ver puesto que esta va a estudiar los aspectos sociales, valga la redundancia, de una sociedad y sobre todo analizar ciertas características que el individuo, el contexto y la sociedad influyen en sí.
Por otra parte en cuanto a la participación,  se habla sobre la manera en como una persona interactúa con otras con el fin de visualizar que es lo que ocurre en su contexto y por lo tanto darle sentido a los hechos que emergen de él, aquí la labor del psicólogo social en un trabajo comunitarios seria que este debe trabajar con la sociedad oprimida involucrándose a una lucha conjunta que le lleve a un crecimiento mutuo en donde todos salgan beneficiados.




Para iniciar el tema primero hablaremos sobre el liderazgo diciendo que este es  uno de los conceptos más estudiados en el campo de la psicología. La investigación sobre el liderazgo ha formado parte de la psicología social desde sus inicios y en las últimas décadas, este estudio ha desbordado la psicología industrial y organizativa. Es por eso que proponemos la lectura que Stephen Robins, quien define liderazgo como “la capacidad para influir en un grupo con el objeto de que alcance metas”. El liderazgo es un fenómeno de influencia que plantea desafíos personales a quienes lo ejercen.
En resumen, para ser un líder se necesita, por una parte, un desarrollo personal adecuado que implique conocerse a sí mismo, “liderar” los aspectos de la propia vida. Por otra parte, es importante tener las habilidades para entrar en un grupo, percibir sus etapas y procesos.

El concepto de liderazgo también se ha trabajado desde la perspectiva de género; se explica el liderazgo como el proceso en que un individuo ejerce más influencia que otros en las distintas  funciones grupales. El liderazgo está presente en todos los aspectos de la vida social, la familia, el trabajo, la comunidad, la vida política y las diversas instituciones, por lo tanto, pensarlo sólo en el ámbito de lo público es un error.

Los líderes tienen una función asignada dentro de los grupos u organizaciones que les corresponde dirigir, para ello se plantean algunos estilos de liderazgo que son los más destacados como son:

1. El líder autoritario: Este líder, no promueve otros liderazgos, no estimula la iniciativa de los miembros del grupo y mata el entusiasmo. Las principales “armas” de este                        líder son mandar, prohibir, amenazar, exigir y castigar.
2. El líder paternalista: Este tipo de liderazgo mantiene la dependencia del grupo a través de la sobreprotección de sus integrantes.  Es muy crítico de las acciones realizadas por los otros tras la fachada de un continuo enseñar, no valora la iniciativa ajena y siempre la sustituye por la propia.
Este estilo tampoco promueve liderazgos, tiende a crear personas con características infantiles, indecisas e inseguras.
3. El líder que “deja hacer”: Al contrario de los otros dos líderes, este no toma ninguna iniciativa. No asume, no dirige, ni coordina. Es inseguro y muchas veces explica su desmotivación como una necesidad de ser democrático y de promover la iniciativa de los otros.
4. El líder democrático: Este tipo de líder valora las ideas e iniciativas del grupo. Coordina, anima y promueve la participación y la cooperación entre los miembros del grupo.
5. El líder transaccional y el líder transformacional: Los líderes transaccionales motivan a sus seguidores hacia metas establecidas, aclarando los roles y actividades de cada uno de ellos.
Estos líderes generalmente tienen un estilo democrático de trabajo pero además están centrados en la mantención del grupo y en mejorar el trabajo en equipo.
Los líderes transformacionales, por su parte, realizan acciones para que sus seguidores se involucren de mejor manera en las metas a conseguir.
Estos líderes ofrecen estímulos intelectuales individualizados, prestan atención a las etapas del grupo y a los procesos de la organización.

Que un  grupo se desarrolle y crezca o experimente un desgaste depende en alguna medida de las formas de liderazgo y toma de decisiones que se ejercen en él, así que va a ser muy importante tomar en cuanta ciertas características de cada uno de los estilos de liderazgo para poder optar por el más adecuado para que de tal manera el grupo pueda desarrollarse positivamente en los diferentes aspectos.
Así como existen diferentes estilos de liderazgo, también existen ciertas habilidades que una persona debe poseer para llegar a ser un líder, para esto hemos planteado las más destacadas que son:
 a) Capacidad de dirección, que se entiende como la conducción de las relaciones entre los integrantes del grupo, sean estos colaboradores o seguidores, acompañada por una proposición de acciones coherentes para realizar y seguir.
El dirigir implica aprender a distribuir las funciones necesarias para el desarrollo de la organización, ejerciendo una dirección que se aleje del autoritarismo.
El Trabajo en equipo es aquel que desarrolla un conjunto de sujetos interdependientes, que se han fijado objetivos comunes, aunque las tareas sean muy diferenciadas”.
En los equipos deben cumplirse una serie de objetivos. En primer lugar, los incentivos del grupo deben ser colectivos, si los premios o refuerzos son individuales se potencia la competencia y no la cooperación, siendo esta última una actitud básica para este tipo de trabajo.
b) Delegación es otra habilidad relevante para el liderazgo, la organización crece en conjunto si todos son capaces de asumir responsabilidades y si se tiene paciencia necesaria para que las personas que están empezando puedan cometer algunos errores. El ser una líder implica confiar en que las personas que son colaboradores tienen capacidades y que probablemente lo harán mejor que el mismo líder que tiene que cumplir con muchas otras tareas.
c) Capacidad de planificación está en directa relación con la capacidad para evaluar los errores, trazar objetivos individuales y colectivos y ver la forma de llevarlos a cabo reparando lo anterior. Esta habilidad ayuda a aprovechar los tiempos y recursos, manteniendo la productividad y el ánimo alto de la organización.

Por lo tanto, para que un líder sea eficaz deben darse una serie de condiciones en las que se incluyen tanto el estilo de liderazgo, las habilidades de un buen líder,  como el contexto en el que se lleva a cabo tal ejercicio.

Además en cuanto a lo que concierne al tema de la participación diremos que este se refiere a la acción y efecto de participar, es decir, podrá dar noticia, información a alguien de algo; pero la participación no siempre conduce al fortalecimiento, hace falta un entorno favorecedor que alimente las aspiraciones y los conocimientos de la gente. Algunas formas de conseguirlo son:
  • No subestime a la gente. Proporcióneles conocimientos para que puedan enfrentarse a la complejidad; no les proteja de ella.
  • Comience por las preocupaciones propias de la gente y por lo que les resulta relevante.
  • No intente imponer sus ideas y soluciones al principio.
  • Ayude a la gente a ampliar su percepción de las opciones disponibles y a clarificar las implicaciones de cada una de ellas.
  • Revise y amplíe continuamente a los miembros. ¿Cómo se integran en el proceso los grupos interesados que se van descubriendo?
  • Ayude a la gente a entender los procesos decisorios complejos y lejanos que son ajenos a los poderes delegados en el proceso participativo, pero que afectan a sus resultados.
  • Fomente nuevas relaciones y alianzas.
  • Los planes deben tener sentido y estar dirigidos a la acción.
  • Consiga conectar las aptitudes privadas de los diferentes grupos de intereses para cumplir sus obligaciones con la responsabilidad pública en el control de la implementación.
  • Cree oportunidades para la reflexión y la evaluación.
La participación no se da de forma espontánea.  Necesita que alguien maneje el proceso a lo largo del tiempo y permite la colaboración de los demás en el control de lo que sucede. Entender la participación implica entender el poder: la capacidad de los diferentes intereses para conseguir lo que quieren. El poder dependerá de quién tiene información y dinero. También dependerá de la confianza y las aptitudes de la gente. En cualquier caso, hay muchas situaciones en las que el trabajo conjunto permite a todo el mundo conseguir más de lo que podrían en solitario.
El papel de los mediadores es muy importante puesto que controlan buena parte de lo que sucede. Es significativo que reflexionen a menudo sobre el papel que desempeñan. Es útil e importan también cuando varios intereses diferentes se unen de manera formal o informal para conseguir un propósito común. Las partes no tienen por qué ser iguales en conocimientos, fondos o incluso confianza, pero deben confiar en los demás y compartir el compromiso. Crear confianza y compromiso lleva su tiempo. La gente se siente más inclinada a comprometerse con una actuación cuando participa en la idea, que puedan decir “nosotros lo pensamos”. En la práctica, esto significa organizar talleres de lluvia de ideas, ayudar a la gente a pensar en lo aprovechables que estas ideas son, y negociar con los demás un resultado que sea aceptable para tanta gente como sea posible. Poner las ideas en práctica depende de la confianza y de las habilidades de la gente. No es realista esperar que las personas o los grupos pequeños desarrollen de repente la capacidad de tomar decisiones complejas y de intervenir en grandes proyectos. Necesitan adiestramiento o la oportunidad de aprender de manera formal o informal, desarrollar su confianza y creer en los demás.
Finalmente, de acuerdo a la participación y liderazgo comprenderemos que desde la mirada del psicólogo social implicado en el trabajo comunitario, el profesional no debe trabajar para el oprimido, sino con él, implicándose en una lucha conjunta que lleve al mutuo crecimiento. La autoconciencia que la comunidad tenga de sus capacidades y necesidades, le permitirá por la vía de la autogestión, optimizar sus recursos y desechar propuestas inútiles.
Quienes trabajan en la comunidad están inmersos, en las representaciones sociales, que son imágenes que sintetizan un conjunto de significados o sistemas de referencia que permiten interpretar lo que sucede y darle sentido a lo inesperado. Las representaciones posibilitan visualizar situaciones, fenómenos e interacciones humanas. Por ser modelos imaginarios de evaluación, categorización y explicación de la relación entre agentes sociales. Se vuelve indispensable conocer, en primer lugar, los factores culturales, sociales y simbólicos, implicados en los procesos de subjetivación y organización de una comunidad, es decir, cómo han construido su relación con el medio, y los procesos de conciencia en que han participado.
Según Gergen, el trabajo que realiza el psicólogo social se centra en leer la diversidad de los distintos puntos de vista que existen dentro de una cultura que vincula los valores, las representaciones sociales de ese entorno social, la socialización y el poder legitimado de las instituciones. Además, en su práctica el psicólogo social, puede asumir y acompañar el reto del desarrollo local. Trabajar “con” y “desde” la comunidad en el reconocimiento de necesidades que impulsen movimientos y proyectos de carácter reivindicativo, y generar respuestas que aporten soluciones en base a los intereses de la propia comunidad, favoreciendo así los procesos de subjetivación y desarrollo local-social.
Por otra parte Martin Baró, nos dice que la psicología social no controla la realidad, pero ayuda a la comprensión de la calidad de vida en sus aspectos de mediación subjetiva. La cultura de la pobreza implica un modo de “ser de las cosas en el mundo que produce no sólo una cotidianidad dañina para los grupos sociales sino que afecta directamente al autoconcepto del sujeto, despojándolo de rasgos y capacidades que lo beneficien individual y colectivamente. Por eso la función del psicólogo/a es contribuir a desnaturalizar ese modo de ser.
Citas:
“Para ser un líder se necesita un desarrollo personal adecuado que implique conocerse a sí mismo, liderar los aspectos de la propia vida” (http://www.wikilearning.com/curso_gratis/liderazgo_en_las_organizaciones/26252-3)
Es por ello que antes de formar parte de un grupo y tratar de llegar a ser un líder primero el sujeto tiene que aprender a conocerse a sí mismo y empezar a manejar de la manera más adecuada su forma de vida y sus acciones a realizar, tiene que aprender a saber afrontar muy bien sus problemas y una vez superado todo este proceso, se puede decir que el individuo está apto para asumir ese papel.
“Que un  grupo se desarrolle y crezca o experimente un desgaste depende en alguna medida de las formas de liderazgo y toma de decisiones que se ejercen en él” (http://www.wikilearning.com/curso_gratis/liderazgo_en_las_organizaciones/26252-3)
Es necesario y muy importante tomar en cuenta alguna de las características que tiene cada uno de los estilos de liderazgo puesto que debemos ser muy razonables al momento de decidirnos por uno de ellos ya que de este va a depender si mi grupo sigue adelante o se estanca en algún problema imprevisto.
“Entender la participación implica entender el poder: la capacidad de los diferentes intereses para conseguir lo que quieren” (http://cec.vcn.bc.ca/mpfc/modules/par-bens.htm)
Para esto se requiere la colaboración de todo el grupo ya que en conjunto verán las prioridades que ellos consideren importantes ya sea para el beneficio individual o colectivo, esto se realiza con el fin de que toda la población salga favorecida en cualquier aspecto y decisión que se tome con respecto a algo que ellos consideren necesario.
“La psicología social no controla la realidad, pero ayuda a la comprensión de la calidad de vida en sus aspectos de mediación subjetiva.” (http://bealvarez.wordpress.com/category/psicologia-latinoamericana/la-participacion-subjetivizante-o-liberadora/)
Como ya lo hemos dicho la labor de la psicología social es ayudarnos a identificar, analizar y a comprender la calidad de vida por las que pasan una serie de grupos  principalmente aquellos que se encuentran marginados de la sociedad y que no reciben la ayuda necesaria para superar esta problemática; es por eso que hemos considerado que un profesional en este caso un psicólogo social no debe trabajar para los sujetos oprimidos o aislados, sino que debe trabajar con sujetos oprimidos, luchando conjuntamente para un mutuo desarrollo.

Conclusiones:
Para concluir, diré que tanto la participación y el liderazgo son conceptos que están muy ligados a la psicología social ya que ambos nos brindan una visualización acerca de cómo tratar a los grupos y de qué manera poder interactuar con ellos. Además nos sirven de referencia para poder ir comprendiendo las diferentes realidades o contextos en los que estos grupos se desenvuelven y así poder emprender una labor social adecuada a la situación en las que ellos se encuentren.

Bibliografía:










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